jueves, 13 de junio de 2013

Una tarde en el metro.....

Quererte como se
quiere al viento
fugitivo. Desearte
como se dese al
fruto prohibido y
olvidarte como se
olvidan las tardes
de otoño.
Tenerte como se
tiene el secreto más íntimo,
tenerte para dejarte ir y extrañarte
como se extraña lo
que nunca se ha tenido.
Mirarte como se mira aquella
luz perdida.
Escucharte así como
se escucha el canto
del agonizante ruiseñor,
tocarte como
se toca un instrumento
por primera vez y
sentirte tal y como se siente
la pasión de los amantes
de verano.
Para al final volver a recordar
que lo nuestro es
un capítulo que nunca
se ha escrito.

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